Con la misma vara para los dos: aquí cada pick se sella contra el mercado en el momento de publicarse, así que el yield, el acierto y la cuota media de ambos salen de cuotas que nadie pudo retocar. Comparar historiales autodeclarados —capturas, hojas de cálculo propias— no es comparar: es elegir a quién creerle.
¿Qué es mejor: más porcentaje de acierto o más yield?
El acierto solo, nada. Un tipster que acierta el 80% a cuota 1,10 pierde dinero con fallar dos de diez, y uno que acierta el 35% a cuota 3,50 puede ser muy rentable. El yield junta acierto y cuota en un solo número —cuánto deja cada euro apostado— y por eso es la columna que hay que mirar primero.
¿Cuántos picks hacen falta para que la comparación diga algo?
Con unas pocas decenas manda el azar: cualquier mala racha de 20 picks parece una crisis y cualquier buena parece talento. Por eso el comparador exige un historial mínimo antes de enfrentar a dos personas, y enseña siempre el tamaño de la muestra al lado de cada cifra — sin la muestra, el número no se puede interpretar.
¿Se pueden comparar tipsters de deportes distintos?
Sí, y es una de las gracias del comparador: el yield y el drawdown son porcentajes sobre el dinero apostado, no dependen del deporte. Un 6% en tenis y un 6% en fútbol son la misma rentabilidad. Lo que sí cambia entre deportes es la liquidez de los mercados — cuánto dinero admite cada cuota —, y eso se ve en el perfil de cada uno.
¿Por qué aquí no se comparan seguidores ni testimonios?
Porque los dos se compran. Seguidores, likes y capturas de conversaciones agradecidas se consiguen por catálogo; una cuota sellada con huella criptográfica en un registro público, no. Este comparador solo enfrenta lo que ningún tipster puede editar después: sus resultados contra el precio real del mercado.